CELEBRAMOS LA PRIMAVERA

CELEBRAMOS LA PRIMAVERA

 

 

EN EL ORIGEN FUE EL ÁRBOL

Un árbol en el origen y en el fin.

En el origen, en medio de la noche cósmica,

una pequeña antorcha empezó a emerger,

y subía, crecía, se elevaba virgen iluminando

por vez primera los ojos hasta entonces ciegos.

Esta primera visión desató las lenguas,

y el tronco seguía creciendo más y más alto,

y buscando apoyos, empezó a extender sus brazos

subterráneos, y fue multiplicando los miembros

superiores buscando ámbitos más arriba.

Lenguas, brazos, ramas, pámpanos, hojuelas,

enredándose, liando y desliando

retazos de vida que van iluminando

con sus pletóricas yemas verdes

desde Oriente hasta Poniente,

desde el Círculo Polar Ártico al Antártico.

El hogar estaba preparado,

los ensayos habían culminado,

tras las bodas sagradas entre

la Madre Tierra y el Padre Sol

la ficción cedía el paso a un recién nacido

perfecto, hijo de la Luz y la Oscuridad,

de lo aéreo y lo subterráneo,

del frío y las calimas, del viento y la lluvia:

el Árbol, equidistancia, conexión de los opuestos,

porque lo de arriba es lo de abajo,

todo depende de la perspectiva de observación.

El Árbol, el origen y el fin,

dulce copa que no embriaga sino que cobija,

alto copete desde el que otear el mundo

antes de alzar el  vuelo

Mar Bravo (Del Poemario Ceremonias Esenciales)

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