EDITH SÖDERGRAN

EDITH SÖDERGRAN

El otro día ya hablé de la sensitiva poeta nórdico-rusa, Edith Södergran (1892-1923) que desde su retiro doliente, supo expresar todo lo más hondamente humano y auténtico que nos acerca y relaciona a hombres y mujeres con lo que seguramente es la esencia de la Vida: la búsqueda. 

Este poema tan breve condensa para mí la auto-afirmación femenina como voz creadora, superando así el papel “ideal” de simple musa. El hombre busca la hermosa flor, o la fuente para beber, o la mujer sencilla; pero ella -Edith Södergran- es mucho más: se reconoce creadora, es fruto, es un mar inmenso, es un alma humana con voz propia .

Buscabas una flor
y hallaste un fruto.
Buscabas una fuente
y hallaste un mar.
Buscabas una mujer
y hallaste un alma:
estás decepcionado.                             Edith Södergran

El que busca, encuentra/ Al que llama, se le abre./ A tientas buscaremos los redondos confines/ de la Esfera Azul, escuchando sus insondables/ mareas, el son de sus caracolas ocultas,/ la melodía de sus abismos verticales…                                                                                                        Mar Bravo

 

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