SOBRE EL RUIDO, LA MÚSICA DEL POEMA Y DEL AMOR

SOBRE EL RUIDO, LA MÚSICA DEL POEMA Y DEL AMOR

SOBRE EL RUIDO AGRESIVO, LA MÚSICA DEL AMOR

Entramos en un bar, la televisión encendida vomita gentío, rebaños obedientes y vociferantes. –Queremos… no sé qué. Volem… no sé cuánto.  -¡Eh, tú, fulano! Grita con nosotros. ¡Vale ya, tú, mengano! Quítate de ahí, que nosotros somos más. ¡Eh, zutano, lárgate que no nos gusta tu jeta.

Salimos a respirar aire algo menos contaminado, aunque un cochambroso bus municipal que tira más CO2 que cinco coches juntos, y que va conducido por un cafre desatado, casi nos atropella.

Decidimos que vamos a caminar por una avenida, una rambla o un paseo, en donde haya árboles frondosos… Pero unos cuantos ejemplares antiguos han sido talados por la autoridad municipal, parece ser que no eran del gusto del actual mandatario; a otros árboles los han podado salvajemente, han amputado sus ramas, su frescor, su belleza y su vida buena. Más ruido, más griterío, más contaminación ideológica y militante.

Necesitamos cambiar de rumbo. Nos vamos a unos jardines. Una persona va caminando a 5 kilómetros por hora, otra pasa a 6 km. por hora y otra va a 4 kilómetros por hora. ¿Los tres juntos avanzan 15 kilómetros en una hora? Un corredor que nos pasa por la izquierda recorre 20 kilómetros por hora y nos saluda con la mano. ¿Tres siempre vale más que uno? ¿Uno puede valer por tres? El ruido y el absurdo griterío de la Mayoría nos perturban. ¿El rebaño siempre sabe a dónde va? ¿Por qué el rebaño desprecia a la oveja negra? ¿La oveja negra huye del rebaño o es el rebaño el que expulsa molesto a la oveja díscola?

Huimos al Jardín Botánico, entre el frescor centenario releemos a Hölderlin:

… y ya pueden rabiar todas las indómitas

fuerzas demoníacas, el amor ama.

Creemos escuchar la Tercera Sinfonía de Mahler mientras contemplamos “Por las ramas” del artista Manuel Sáez y soñamos con una Luna Llena que haga refulgir nuevos caminos nunca antes hollados.

 

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