LOS INOCENTES NOS DEDICAMOS A CULTIVAR NUESTRO HUERTO INTERIOR

LOS INOCENTES NOS DEDICAMOS A CULTIVAR NUESTRO HUERTO INTERIOR

EL MUNDO NO ES DE LOS INOCENTES

“Inocente”: Cualidad de inocencia. Libre de culpa. Falto de malicia o picardía. Que no es nocivo. Niño. Cándido. (La imagen es una pintura del artista Enrique Senís)

Hoy, 28 de Diciembre, se conmemora la “Degollación de los Inocentes” con bromas tontorronas de dudosa gracia, mientras (casi) todos los gobiernos y gobernantes autonómicos, españoles, europeos, americanos, asiáticos y africanos se han convertido en peligrosísimos Herodes que perpetran un día sí y otro también todo tipo de ataques inmisericordes, altamente efectivos por ser ejercidos de manera sibilina y “democrática”, contra todos los ciudadanos, especialmente contra los limpios de espíritu, los utópicos, los románticos empedernidos y los cándidos que acuden a la llamada de las urnas para seguir empoderando a los politiquillos con ínfulas de salvapatrias y a los arribistas que quieren vivir del cuento exprimiendo a las gentes “de a pie”, nunca mejor dicho: “los de a pie” o tienen buenas piernas o no pueden moverse porque los gobernantes del desgobierno se afanan en alcanzar ese día en el que sólo puedan circular por las ciudades los coches oficiales de los gerifaltes políticos.

Algunos seres libres nos escapamos del rebaño y por ello somos demonizados y señalados como apestados, pagamos con sangre, sudor y lágrimas el peaje de nuestra libertad. Somos inocentes pero no cándidos. Aceptamos nuestra vida pero sabemos muy bien dónde están los seres corruptos y maléficos que viven en sus mansiones a costa del engaño, la impostura y las trampas “democráticas”. Aceptación interior para ser dichosos en lo íntimo y doméstico, pero nunca resignación, reconocemos a los Herodes en las sedes de sus sectas y en sus templos profanos de poder. No votar es la primera medida para evitar la degollación de más inocentes.

Mientras tanto nos queda seguir cultivando nuestro huerto interior y resistir para que no nos sigan arrebatando la tierra con nuevos carriles de autovías que sólo llevan a la destrucción de la civilización humana y humanista.     Inocentes, sí. Cándidos simplistas, optimistas patológicos y roussonianos, no.
Seguramente los inocentes somos un poco frikis, pero mejor el frikismo personal que el gregarismo impersonal, aunque está claro que el mundo no es de los inocentes. Tanto mejor, cuantas menos posesiones tengamos, más ligeros caminamos y mas LIBRES somos.

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